En un par de horas, se cumplen 26 años desde mi nacimiento, y aunque no suelo escribir cosas de este tipo, venía reflexionando esta mañana de camino a la universidad, sí porque a mi mente le da con ponerse comunicativa mientras guío y decía fíjate, para 26 años no he estado tan mal. Es cierto que he vivido más que mucha gente, pero es aún más cierto que he vivido muchísimo menos que muchos otros. Sin embargo no me puedo quejar. He tenido la dicha de nacer y criarme en una hogar lleno de amor, con unos padres excepcionales. Quienes han estado ahí en todo y para todo, junto a mí amándome y apoyándome. También tengo unos hermanos con los que he peleado infinidad de veces, pero sin lo que no sabría qué hacerme. De igual forma unos primos que son como hermanos y una tía que amo como una madre.
He tenido la oportunidad de estudiar en escuela pública y privada, de dónde he conocido a muchos amigos que aún hoy siguen siendo parte de mi vida. Tengo excelentes amigos y yo pues también me considero una buena amiga, al menos he conservado grandes amistades, bueno tal vez es que son un chorro de locos que me soportan ya ni sé.
He conocido gente que en poco tiempo se ha convertido en parte importante en mi vida. He tenido compañeros de escuela, de trabajo, de universidad, de lucha. He hecho amigos en Facebook y Tumblr con los que me iría a hanguear todo un weekend. Me enamoré un millón de veces. Algunas veces fui correspondida, otras no tanto. He besado un montón de hombres y también un par de mujeres. He tenido un sexo increíble y en ocasiones uno muy malo también. Amo con toda mi vida a un hombre, aunque no tanto como quisiera.
Quizás no experimente muchas drogas, pero amo el olor del café en las mañana, y en la tarde y en la noche. Tengo un serio problema con la Coca Cola y el chocolate. Algunas veces me doy un par de cervezas con mis amigos, otras tantas veces, más de un par, de esas en las que se puede hacer una serie de Hangover de al menos cinco seasons. He hablado con cucarachas, hanguado con el unicornio de Silvio, visto al conejo de pascuas esconder sus huevos en el laundry y filosofado sobre la metáfora del piojo.
No tengo talentos para cantar, ni para bailar, ni para dibujar, ni para hacer manualidades, ni para coser, ni para, ok no voy a seguir porque la lista es larga, pero la gente dice que tengo talento para escribir, así que a veces me creo escritora y me pongo a hacer cosas como participar en certámenes literarios, tener un blog, publicar un libro por cual, hasta el momento, no he recibido una sola critica que no sea positiva.
He tenido a profesores muy malos, pero no tantos como los buenos que he tenido. Soy un asco en matemáticas, me gusta la historia y estudio para ser maestra. Que tal vez no sea la profesión que más pague pero es la que sé que más me va a llenar.
Creo en la independencia para mi país, creo en el socialismo, creo en la defensa de los derechos humanos. No creo en las fronteras y aunque amo mi patria, no creo en nacionalismos baratos. No creo en las religiones. Tampoco en el matrimonio, ni en la fidelidad, aunque no me molestaría enamorarme algún día de alguien que toque canciones de Silvio con su guitarra y me dedique versos de Benedetti, jaaaa sí a veces puedo ser realmente pussy. No me gustan los deportes, ninguno, ni los certámenes de belleza, los reality show, los concursos de baile, ni de canto, sí, otras veces (la mayoría) soy bastante hater, pero aun toda lo odiosa que puedo ser, me encuentro una mujer alegre. Es bien raro que ande con cara montá’ por mucho tiempo. He llorado de coraje, de tristeza y de decepción, aunque no soy tan llorona, bueno todo depende de cómo anden mis hormonas. He pensado en quitarme muchísimas veces, pero solo se queda en el pensamiento. Me he caído un millón de veces y me levantado un millón más.
Pero sobre todas la cosas, he vivido lo mejor que le puede pasar a una mujer, al menos a una que no tenga el reloj biológico para’o y es ser madre. Ser madre de dos hermosas, maravillosas y diferentes niñas, quienes son mi razón de levantarme cada mañana. Quienes me iluminan con sus sonrisas, con la luz en sus miradas. Mis hijas, lo mejor que la vida me ha regalado. Definitivo, no me puedo quejar, no han sido en vano estos 26 años, y espero vivir unos cuantos más porqué todavía me queda mucho por contar….

